-UNO: y ¿te has enamorado?.
-DOS: sí, creo que sí.
-UNO: no se nota, ¿hace cuánto que no te enamoras?.
-DOS: no sé, hace mucho, mucho tiempo.
-UNO: podrías hacerlo, ¿por qué no te enamoras?.
-DOS: porque me da miedo, no confío en la gente.
-UNO: ¿te han mentido mucho?.
-DOS: no tengo idea, quizás, es lo más probable.
-UNO: no entiendo tu miedo entonces.
-DOS: soy yo quien ha mentido mucho.
-UNO: pero a ti no te han mentido.
-DOS: te digo que no sé, me da miedo, porque mentía, y todos mienten... podría enamorarme tanto de una mujer como de un hombre, y sería lo mismo porque al final terminarían mintiéndome igual... y mi temor es que me mientan y me engañen tanto como yo lo hice, porque es fácil, muy fácil.
-UNO: ¿y has dejado de hacerlo?.
-DOS: pues sí, claro.
-UNO: y te has dado cuenta de que la mentira y el engaño no conducen a nada, ¿no?.
-DOS: tal vez.
-UNO: y de que es fácil pero no satisface, ¿verdad?.
-DOS: ese es el punto, es fácil y satisfactorio, por eso temo.
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