Ya no eres el principito, y yo ya no soy la princesa.
Y mientras escucho a Sabina, imagino tu voz diciendo:
"ahora es demasiado tarde princesa...".
Ya no eres nadie,
y lo cierto es que yo soy ahora mucho más de lo que fuí contigo,
aunque ya no sea princesa.
Y pues otro perro que me ladre encontraré,
e imagino la canción en tus labios,
aunque quizás tú ni la conozcas,
claro, lo cierto es que no conoces nada de lo que me gusta.
Ya no me tienes miedo, ni yo a ti, al fin,
que relación tortuosa no sirve,
que amor de temores, no dura ni un año.
(por cierto, sólo 9 meses).
Que ahora te veo tan frágil,
cuando antes me parecías tan imponente en tu debilidad,
que sumisa quedaba hasta mi mente cuando te me parabas en frente,
y tu voz que hacía a mis neuronas obedecer al segundo.
¡Que placentera fue la revolución de ellas!
triste y tortuosa también,
ver tu mirada asumiendo derrotas y la mía acumulando victorias,
no era satisfactorio,
mas grato era ver cómo volvía a ser yo,
ya no princesa.
Nunca debí haber sido princesa,
nunca antes lo fuí y no debí serlo nunca.
Que brujita soy yo!! no lo entiendes?
brujas, de las malas y buenas,
arrepentidas y satisfacidas!! de aquellas!
Que buscaba al principito, sí,
pero lo encontré, lo tuve, y ya no lo quiero.
Porque principito sólo era digno de la princesa,
esa que no me gustó ser...
(Qué asco! pobres de aquellas que lo son toda la vida...
no, no, ese papel no es el mío en esta dimensión...)
y pues, tan príncipe tampoco eras... eras como un algo raro,
encubierto de principe. Yo ya no quiero cuentos de hadas.
Mejor me busco un hechicero o algo así,
que combine conmigo y no me haga cambiar ni una milésima de mi ser,
Nunca más!...
ya no soy princesa... y ahora es demasiado tarde, principito ;).
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