13/2/10

Como si fuera amor de historia.

En el bullicio hermitaño,
la soledad acompañada,
pienso en ti...
estás tan lejos
física y espiritualmente
y yo... pienso en ti.
Estoy dentro pero tan fuera de tus espacios,
no hay manera de entrar a tu corazón,
no la hay...
"No quiero hacerte daño" dices
con esa voz tan particular,
yo... no veo ni arco, ni navaja en tus manos,
no veo espada, ni fuego en ellas
¿cómo entonces podrías hacerme daño, mi amor?
Vas lejos y yo espero tu regreso,
como porteña espera al marinero,
como sirena a su pirata...
Te espero, o quizás, si me armara de valor,
te seguiera y fuera en tu búsqueda
como la india seguiría al guerrero,
como la musa al trovador,
sin esperanza alguna te seguiría...
entonces, planeamos nuestro encuentro,
porque el guerrero está invalido
y tal vez quiera a la india para su aburrimiento.
Pero debo dejar a un lado la ilusión,
si, voy a su encuentro...
pero tal vez en su trayecto
el trova encuentre a una musa mejor,
o quizás el marinero
decidió anclar en ese otro puerto.
¿Cómo hacer a un lado la ilusión?
¿Cómo logro entrar a tu corazón?
Es imposible... entonces el mío queda partido en dos.

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