Comienza este año de manera increíble,
como tantos otros, todo (o casi todo)
marcha bien, las espectativas son altas
y el temor se ha ido.
Comienza este año y se vive en un paralelo,
como siempre en estas fechas, post misiones,
canalizando los aprendizajes,
tratando de volver a lo mundando,
sin querer, claro,
con la mente en Chanco y su gente,
con las oraciones en sus niños,
con la alegría en sus tierras,
con el amor en el Dios que les entregamos.
Cuando caemos de golpe al piso,
porque las juntas post misiones
conllevan si o si los cahuines,
los amores y desamores,
el desprendimiento de las máscaras,
y todos aquellos seres con los que compartimos 2 semanas,
a los que crees que conoces,
resulta que al final no son tan perfectos,
que llenos de Dios son una maravilla,
pero de regreso a la realidad muestran ser cosas que nunca imaginaste.
Supongo que lo mismo transmito yo,
no soy tan perfecta como lo fui para la gente de Chanco.
Cada año y cada misión
tiene su encanto y su lección,
recuerdo como si hubieran sido ayer
mis primeras misiones (las mejores...)
Name, diocésis de Linares,
16 jóvenes con un amor que no pasaba desapercibido,
éramos 16 (en name...) que junto con entregar amor a los "namesianos"
aprendimos a amarnos entre nosotros,
donde se creó una comunión única en la comunidad de misioneros,
nunca he visto algo igual.
Mis primeras misiones... fueron perfectas dentro de todo,
yo con 15 años, sólo miraba, aprendía, me llenaba de algo que no conocía,
fue ahí que el Señor me mostró su grandeza,
me mostró mi pequeñes, me mostró la infinidad de su amor,
y me enamoró de él, de mi religión y de su iglesia.
Fue donde me enamoré también,
al quedar encantada con personas que amaban tanto al Señor
que no podían transmitir otra cosa que no fuera eso...
fue donde lo conocí a él, al felino, al ángel,
y después la historia no fue perfecta, más si fue bella.
Luego vinieron las segundas, 16 años,
con espectativas por el cielo,
luego de haber vivido algo tan maravilloso el año anterior.
Molco primer año, todo se derrumbó...
resultaba que No todas las misiones eran iguales,
y no todos los misioneros tenían la entrega que yo había conocido,
fueron duras, difíciles, cargaba con una responsabilidad mayor
porque ya conocía a lo que iba...
pero del dolor el Señor también saca gracia,
fue ahí donde me enseñó a perceberar en su amor pasara lo que pasara,
a amar a mis hermanos aunque no se comportarab como esperaba,
a cultivar la paciencia y ser misericordiosa,
a contener, a transmitir, a expresarme, del dolor el Señor sacó mucho!.
Fue ahí donde me regaló el pololo que siempre esperé,
donde no cabía duda que nuestra relación era de Dios,
donde nos encantamos, nos enamoramos,
nos despojamos de nuestros orgullos
para estar con la persona que ninguno jamás pensó estar,
donde fue el comienzo de 9 meses maravillosos y llenos de Dios,
claro que eso ya terminó, pero ambos sabemos que no hay de qué arrepentirse.
Y luego, con 17 años, llegaron las 3ras,
Molco 2do año, las que acaban de terminar,
donde llegué con espectativas por el suelo!
tras la experiencia anterior..
y una vez más, el Señor me sorprendió,
fue duro llegar al lugar donde había comenzado mi última relación,
llegar, y sola, y me sentía incompleta y perdida, y SOLA!,
pero una vez más, Dios, mi Dios, me levantó del suelo,
me curó la cegera para que pudiera ver que esta vez
me tenía preparadas cosas maravillosas,
fuimos 14, a veces 15,
donde la convivencia fue grata y se formaron amistades,
donde me acompañó uno de mis "guías" en la fe,
donde, ya mas madura y centrada,
pude ver con claridad las otras realidades,
pude ver como los niños nos recordaban y se alegraban con nuestra visita,
como encontraban a Dios en nosotros,
pude transmitir mi experiencia con Cristo y testimonio.
Siempre quedan deudas, siempre queda "algo" por hacer,
y yo que andaba con mi mente en cualquier otra parte, menos en la misión,
pude ver como actuaba Dios en mi, cosas que me dejó maravillada.
Puedo mirarme como era hace 3 años atrás...
todo lo que me ha entregado Dios cada vez que voy a servirlo,
que me olvido de mi para entregarme a él,
y veo como he crecido, como me he caído y me he levantado,
como Él nunca me abandona,
como tengo un gran testimonio que dar de su amor!.
Comienza este año y estoy más grande,
será el año de mis 18 y sé que me esperan muchas cosas más,
pero sigo atesorando este amor único que me levanta de todo.
Comienza el año y será otra maravilla del Señor
con sus altos y bajos, sólo queda confiar...
Soy feliz hace 3 años, fue un regalo y una desición,
la felicidad no es efímera como piensan tantos,
lo digo yo, que lo soy...
la felicidad se encuentra en Dios,y para mí al menos, no hay otro camino.
Ni los libritos de autoayuda, ni el yoga ni el reiki ni el zodiaco ni el "secreto",
la felicidad está en abandonarse, aceptar y encontrar sentido a la vida,
no en que sea perfecta, no en el buen pasar económico,
no en tener la familia perfecta ni la pareja ideal ni en hacer todo lo que nos plasca,
la felicidad está en Dios y lo demás... viene por añadidura.
Comienza el año... y espero abandonarme cada día y a cada segundo,
y no es fácil, es una lucha... pero es la felicidad.
Soy feliz!... a pesar de que tú no veas lo que quiero que veas...
el resto viene por añadidura y será la voluntad del Señor...
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