28/8/09

Mi muerte.

Mientras me muero lento, lento...
tu resurrección será mi muerte,
y tu muerte mi resurrección.
Así ha sido y bueno pues, así lo será.
Tú has resucitado,
tus manos han recobrado su fuerza... entonces yo, caigo;
tu voz ha recobrado su melodía... entonces yo, agonizo;
tus ojos han recobrado su luz... entonces yo, muero.
Porque tu fuerza me hace caer, derrotada,
porque la melodía de tu voz me hunde, profundo,
y porque la luz de esos, tus ojos, profundos... me vence, me mata.
Y no necesito sutilezas para expresarlo,
sólo mi rostro te dice todo
porque tú sabes leer hasta el más mínimo gesto.
Y para qué hablar de tu sonrisa, tu lengua, tus labios...
Para qué hablar de mis debilidades,
si yo no estoy, si ya no soy yo, si ya... he muerto.

Esperaré tu siguiente muerte para entonces volver en gloria y majestad,
tal como lo haces tú, felino místico...
imponente.

27/8/09

Del recuerdo del recuerdo del...

En el recuerdo del recuerdo del recuerdo del recuerdo del...
Estás tú, ahí, bien lejos -Eso se supone-
Sin embargo, cada vez que quieres te levantas, imponente -Como siempre ha sido tu figura- y mueves tus grandes pies, para avanzar, a pasos agigantados, hasta el presente, hasta éste espacio, hasta donde estoy yo, exactamente, hasta mí.

Y... Ay! No!, tus ojos, tus grandes ojos, tus ojos profundos, se posan en mí. Intento mandar mi mirada a volar hacia el lado contrario, o... hacia cualquier otra parte! Pero sólo puedo agacharla, mirar el piso, cerrarlos, apretarlos, al tiempo que lo mismo hago con mis puños... intimidada.

No puedo quedarme a navegar en esos ojos, es que mi dueño me observa... no puedo defraudarlo.
Y te das cuenta, y mueresm ónticamente... ay, si esa cruz redentora que observo desesperada me liberara de ti... Podría comulgar cien, o tal vez mil veces más convencia. Si ese, clavado, bajara de allá arriba, para decirme que te marchas para siempre... Podría sin remordimiento emborracharme con su sangre, mientras oiría tu canto -Sería el último, celestial- Y me hudiría en tu mirada, y volaría, y soñaría, con tu canto... con tu canto, con tu salmo, con tu voz, con tu boca, con tu lengua, y tus labios, y tus ojos, y...
Tanto pienso y mis ojos se mojan -Tú lo notas, tú TODO lo notas- Y siento que la asamblea entera lo nota, más no es así, estoy nerviosa.

Y tú cantas, varios cantan, pero tú lo haces nervioso -Lo he notadio también- y cantas y me miras y aprietas tus ojos tan fuerte como a esa guitarra -Ves cómo se siente ahora?- Y bailamos todos al son... Y YO bailo, bailo yo al compás de tu voz, y tus manos, y tus ojos, y tu lengua...

Ese desde allí arriba aún no baja, pero me acaricia... un poco más suave de lo que acaricia tu mirada.

Todo se ha detenido en tu favor y en contra mío, ese a mi lado, que me abraza, no lo siento, en mí no está, sólo estás tú... y el de la cruz.

Ahora vuelves a mover tus grandes pies en dirección contraria, a tu lugar, y vuelves a posarte en el recuedo del recuerdo del recuerdo del recuerdo del recuerdo del... Ya no te veo imponente.
Hasta pronto,
Hasta el sábado siguiente.

Nostalgia, calma, ángel, tu figura, cama, añoranza... Nada.

La nostalgia viene a romper la calma,
el ángel viene a romper la calma,
tu figura viene a romper la cama,
tú en mi cama vienes a llevarte la nostalgia,
la cama llega a añorar al ángel,
la añoranza viene a traer la calma,
la calma ya no viene a la cama,
la calma siente nostalgia de la añoranza,
el ángel siente añoranza de la nostalgia.
Mi cama no quiere añorar más,
el ángel no quiere mi cama,
la nostalgia no quiere al ángel,
tu figura no quiere nostalgia,
la añoranza no quiere a tu figura...
Y yo?, yo no quiero nada.