2/7/09

El amor como un juego.

Todo gira a mi alrededor, todo cambia,
No todo evoluciona, algunas cosas retroceden,
O solo se mueven en círculos, hacia los lados también.
Pero todo va tomando distintas formas, y tan rápido,
Ay, ¡Tan rápido!, que no alcanzo a darme cuenta
Cuando ya todo es distinto.
Como que llegues para quedarte y luego resulta que ya no estás.
Como que un día lo estoy odiando y al otro mi corazón rebosa de amor.
Como las lagrimas no cesan y luego las sonrisas reinan en mí.
Todo se transforma de manera tan paradójica.
Ya no confío ni en lo que siento hoy día, ya no.
Porque mis sentimientos también cambian de manera constante.
Un día me amas y luego te alejas,
un día dejaré todo por ti y luego retomo mi vida de manera normal.
Y resultará que de pronto un día… ya no estarás más.
O quizás sea yo quien se marche.
Y jugamos de mil maneras distintas,
Vamos cambiando los matices para hacerlo más entretenido.
Un día lloramos y al otro reímos.
Con juegos que parecen que no acabarán jamás.
Y vamos dejando un historial graaaande,
de amores logrados y otros malogrados, o simplemente, no logrados.
Un día es éste y al otro tú.
Mañana será él y luego aquel.
Y así, vamos transformando todo.
Es igual para ti, ¡por favor! No me mientas, no, no digas que no!
No digas que soy la única, la primera y que no habrá nadie más que yo.
Ambos sabemos que es mentira.
Que gustas de jugar igual que yo, de cambiar, de idear y renovar.
Ahora, ahora… tengo un obstáculo, sí, un obstáculo amigo mío.
Me enamoré.
¿Cómo juega una mujer enamorada?.
Se puede, si, si lo sé, lo he comprobado.
Pero, ¿cómo juego cuando duele?,
no digo que he dejado de disfrutar, noo, tú bien sabes que no,
que río aún contigo, tus halagos me fascinan y que quieras darme besos furtivos me deja encantada.
Pero también tú te das cuenta que ahora te los niego.
Es que dejé de jugar?, es que realmente me enamoré?.
Nooo, pitufito, no es tan grato.
Porque me hace cambiar a mí también;
es cierto, adoro los cambios, los fabrico, los moldeo y los creo.
Pero éste, éste no, no es a mi antojo.
Me corta libertad, lo sabes,
y también te fastidia porque te encanta jugar conmigo, como a mí contigo,
porque solo tú y yo nos comprendíamos.
Alguna vez confundimos nuestros juegos con amor al complementarnos tan perfectamente.
Y aunque tú lo niegues y digas mil veces que estoy equivocada,
que no lo amo, que no me comportaría así, que quieres un beso...
Hoy...hoy no.
Hoy, estoy enamorada. Y nuestro juego sigue moviéndose en círculos.

No hay comentarios: