Un día apareciste y me hablaste de poemas,
sobre manzanas, serpientes, Adán y el culo de Eva...
Mis carcajadas llenaron el lugar.
Y yo que solo he escrito sobre amoríos e idilios,
pero hoy no, hoy escribiré sobre cualquier otra cosa que no sea tu mirada, ni tus besos, ni caricias, ni las de él, ni las del anterior, ni las del que vendrá.
Hoy quiero escuchar como el sol rosa los montes cuando se esconde,
porque un día alguien dijo que si oías atentamente, lo escucharías,
yo no lo creo pero lo intento.
Quiero mirar el mar y perderme en él, pero sin pensar en el idiota de turno, ni en Dios, ni en todo lo que mueve mi fe y corazón.
Quiero sentir mis horizontes y mis límites, que no conozco, porque rara vez los tengo.
Quiero amar, pero a cualquier otra cosa que no sea un imbécil que hoy me tenga en el cielo y mañana me baje de golpe al suelo.
Quiero sentir que mis carcajadas brotan desde lo más profundo de mí, y que no son una simple máscara ante el dolor.
Quiero así, sentarme con mi taza de moka, mi cigarrillo, mi música y saber que mi vida no puede ser más perfecta que ésto, que es un pequeño placer del cual disfruto a diario pero es casi el mejor momento del día.
Que trabajo, no para satisfacer mis falencias monetarias, sino porque quiero y me gusta hacerlo, porque sonrío cada vez que estoy allí, porque observo y siento el mundo, porque puedo sentirme parte de él.
Que estudio, no porque mañana tenga que ser una gran profesional con mucho dinero y ser la mejor en lo que haga, no, sino porque quiero llegar a hacer el resto de mi vida ese algo que me llene por completo y que me mantega contenta cada día que pase, independientemente de cuan lleno esté mi bolsillo.
Quiero desprenderme de todas las cadenas que nos mantienen atados, canones ridículos,
esa farsa de que la plata te hará feliz, que quien tiene mejor sexo sonríe más, que quien compra el 2x1 tendrá una mejor vida, que quien tiene una relación estable es más feliz (gran farsa según mi experiencia).
Pues han sido todas esas farsas las que nos han traído al lugar donde estamos, y todos podemos darnos cuenta de que el mundo está medio destruído.
Por favor... traéme más de esos poemas sobre cosas ridículas,
tú sabes que estallo en carcajadas,
porque sé que todo lo que dicen es medio cierto...
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