21/5/09

...

Y ahora que apareces desarmas los esquemas,
la aurora ya no es la misma... tu risa, ya no es la misma.

Me enredaste con tu mirada tal cual como lo hiciste años atrás,
pero ya no veo lo mismo en ella... O no quiera verlo.

Sabes que soy una adicta de tu pelo, de tus ojos, de tu boca, de tu cuello...
y que cuando apareces ya no me puedo volver a safar.

Me devuelves la locura, esa que es tan tuya pero tan mía,
esa de la cual soy adicta...
Me la dejas, llevándote el olvido y el recuerdo...
y te vas, y transformas todo en una paradoja irónicamente presente.

Tú vuelves, y yo, vuelvo a ser yo, esa yo que a nadie le gusta...
te vas, y sigo siendo yo quién sabe por cuánto tiempo más...

Eres el amo de los locos y sanas locuras,
pero no, no, la mía no tiene cura.

Te apareces, imponente, frente a mí...
cuando ya nadie te esperaba...
y tomas mi vida en tus manos y vuelves a jugar con ella,
así mismo como lo hiciste años atrás,
pero tú ya no eres el mismo, aunque...
lo que provocas en mí se le asemeja a lo de antaño.

Me botas, me hundes en el suelo,
y ya es casi imposible volver a llegar al cielo...
si tus ojos no están, si tu risa no está, si tu pelo no está, si tu cuello no...

No quieras que vuelva a sentir el profundo amor,
la profunda admiración y la profunda devoción...
No quieras nada de mí si tu cuello no está, si tu risa no está, si tu pelo no está, si tus ojos no...

No pidas nada más que locura.